domingo, 4 de abril de 2010

Un musical londinense: Oliver

Uno no puede estar en París y dejar de ver la Torre Eiffel. Por la misma razón no escrita, parece ser que no se puede volver de Londres sin ver un musical. La idea inicial era ir a ver Billy Elliot, pero finalmente la obra escogida fue Oliver.

Sinopsis (todomusicales.com): "Oliver es un niño huérfano que fue abandonado a las puertas del orfanato por una madre soltera. Resultando ser una carga para el malvado director de la institución, decide venderlo a un empresario como aprendiz para su taller. Cansado de los malos tratos, huye y se convierte en un raterillo que se acaba uniendo a un grupo de pequeños delincuentes que roban para su jefe."

Reconozco que, a pesar de no ser un amante de los musicales, la puesta en escena de la obra, los decorados, las actuaciones musicales, el palco donde estuvimos... todo ello contribuyó a una agradable sensación durante y después de "Oliver, the musical". Insisto otra vez en que no dominar el lenguaje hace que no lo disfrutes todavía más, pero la solución está en mi mano, ¿verdad?.