lunes, 16 de junio de 2008

Suficiencia

Hoy se han acabado las clases en mi escuela. Los tres días que siguen se dedican a los llamados exámenes de suficiencia, es decir, la última oportunidad para aquellos alumnos que todavía tienen asignaturas pendientes.

He llegado francamente muy cansado al final de curso. La relación con los alumnos y las clases me llenan mucho, todavía tengo la vocación a flor de piel, pero cada vez me supone un mayor desgaste. Lo más crudo es que mis alumnos siempre tienen la misma edad mientras que yo cada vez soy más viejo, y aunque tengo una gran capacidad para ponerme a su nivel, las generaciones que suben están muy mancadas de hábitos -que no de valores- y eso hace que mi trabajo sea cada vez más duro para tratar de romper una inercia de pasividad e introducir más ritmo, esfuerzo y trabajo en sus vidas.

Aún queda lo más duro para algunos alumnos, la suficiencia, y también para mí, la junta de evaluación. Espero y deseo que la mayoría puedan seguir la opción que han escogido para su fututo, pero si en algún caso no es así seguro que no ha sido porque yo no haya motivado suficiente. Ánimo chavales.